Deja de desplazarte. Imagina a tu hijo asesinado en tus manos. Imagina que eres tú, cada recuerdo con tu hijo, cada sonrisa, risa, rabieta, noche sin dormir, primeras palabras. Todo llega a un final estrepitoso porque Israel asesinó a tu hijo. Deja de desplazarte y siente su dolor.