Cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de que la envidia es solo admiración mal dirigida. En lugar de resentir lo que alguien más ha construido, opta por la curiosidad. Estúdialo. Pregunta qué requirió. Pregunta qué sacrificios hicieron. Pregunta cuánto costó. Si no estás dispuesto a pagar ese costo, deja ir la envidia.