Ver cómo se desarrolla la situación del BIP 110 ha sido tan trágico y desgarrador para mí. Muchos de mis amigos, personas a las que puedo atestiguar personalmente que son bitcoiners acérrimos, fueron devorados por su propio maximalismo bitcoin. Los conozco bien. Para ellos, su devoción a Bitcoin siempre ha estado entrelazada con su propia identidad y propósito personal. Bitcoin representaba pureza en un mundo defectuoso, y poseer bitcoin les hacía sentir un sentido de rectitud y superioridad moral. Pero surgió un dilema una vez que descubrieron que bitcoin estaba en realidad lleno de impurezas, es decir, inscripciones, y eso llevó a un grave caso de desvarío bitcoin. Se enfrentaron a una elección: aceptar que la "pureza" siempre fue solo una abstracción mental que proyectaron sobre bitcoin, o redoblar esfuerzos y engañarse aún más creyendo que la versión idealizada de bitcoin que tenían en su cabeza era real, que solo Bitcoin Core v30 era el villano que se la había llevado. Ahora, viviendo bajo esa ilusión, se han posicionado como los salvadores, luchando por restaurar una ilusión que nunca existió. Es simplemente triste.