¿Qué oyen tus hijos cuando llegas a casa del trabajo? "Pasé todo el día en reuniones con idiotas," o "No vas a creer el problema que finalmente resolvimos hoy..." Cuando mis hijos eran pequeños, llegaba a casa emocionado por un experimento que habíamos realizado o una idea loca que íbamos a intentar a la mañana siguiente. No entendían los detalles, pero veían que el trabajo no era algo que soportara. Era algo que tenía la oportunidad de hacer. Los niños siempre están observando. Siempre escuchando. Si ven que el trabajo es algo que los adultos temen—un mal necesario para financiar el fin de semana—eso es exactamente cómo lo abordarán. Pero si te ven genuinamente comprometido, incluso energizado por tu trabajo, crecerán creyendo que el trabajo duro no es una carga. Es algo por lo que la gente tiene suerte de tener.