Si "Drive" (2011) se siente onírico, es porque esa Los Ángeles ya no existe. Mientras Ryan Gosling conducía bajo las luces de la calle, la ciudad estaba al borde del cambio. 160,000 lámparas habían sido reemplazadas por LEDs blancos. Para la década de 2020, el 98% de esas luces se habían apagado.