A la mayoría de los inversores no les gustará tu idea de inversión hasta después de que se duplique, lo que significa que la validación llega mucho después de que hayas comprado y soportado la carga de estar solo en tu convicción. La brecha entre la compra y el reconocimiento es donde se construyen o pierden fortunas. No cuando todos aplauden tu decisión, sino cuando solo tú y tal vez un puñado de otros entienden su potencial.