Se le pregunta al 'Director de Estudios de Inmigración' del Instituto Cato si fue un error convertir en un delito cruzar la frontera ilegalmente. Se niega a responder la pregunta. Porque es casi como si la presión por fronteras abiertas estuviera directamente relacionada con las demandas de mano de obra barata de las personas que pagan las cuentas de Cato.