Esta decisión confirma lo débil y frívola que es la investigación criminal del presidente Powell y no es más que un ataque fallido a la independencia de la Reserva Federal. Todos sabemos cómo va a terminar esto y la Oficina del Fiscal de EE. UU. de D.C. debería ahorrarse más vergüenza y seguir adelante. Apelar la decisión solo retrasará la confirmación de Kevin Warsh como el próximo presidente de la Reserva Federal.