Hay algo que nunca olvidaré Recuerdo que fue la primera vez que acompañé a un cliente a cenar, y antes de salir, el jefe me tomó del brazo y me advirtió repetidamente: “Cuando salgas con un cliente, debes entender las reglas. Simplemente sirve la comida que está frente a ti. No extiendas los palillos para alcanzar lo que está lejos, y mucho menos te levantes para servir, debes hacer que el cliente sienta que tenemos educación y modales, ¡así las probabilidades de éxito en la colaboración serán mayores! Siempre he tenido estas palabras grabadas en mi mente, y durante toda la cena seguí sus enseñanzas, moviéndome solo con el plato que tenía delante. Al final de la cena, escuché a todos murmurar: “¿Quién era ese hombre que vino con el jefe? ¡Parecía que nunca había comido carne, se comió todo el plato de codillo él solo!” ¿Acaso el jefe lo trató mal? Parece que esta empresa no puede colaborar... Pensé que no había hecho nada malo, solo seguí lo que dijo el jefe.