El mundo de las criptomonedas se ha vuelto cada vez menos interesante. No hay cosas nuevas, no hay nuevas oportunidades, las narrativas no pueden despegar, la liquidez está huyendo. Nunca había encontrado una situación así en mis años en este ámbito; en los mercados bajistas anteriores, siempre había algo nuevo para jugar, aunque no se ganara dinero, al menos había energía, expectativas y esperanza. Ahora se siente como un estanque muerto.