Bill Murray, Dan Aykroyd y otros se reunieron en el funeral de John Belushi en 1982. El funeral de John Belushi en marzo de 1982 marcó el cierre de uno de los más brillantes, salvajes y vertiginosos trayectorias en la comedia. Celebrado en Martha's Vineyard, el servicio tuvo lugar en un entorno sereno donde Belushi había encontrado momentos raros de calma, lejos de los focos y los platós que definieron su fama. El tranquilo telón de fondo de Nueva Inglaterra contrastaba fuertemente con los escenarios nocturnos y los bulliciosos estudios donde dejó su huella. Los asistentes eran más que colegas; eran el círculo unido que ayudó a dar forma a una nueva era de la comedia de sketches estadounidense. Dan Aykroyd, el compañero de Belushi en los Blues Brothers, actuó como portador del féretro y, según se informa, llegó en su motocicleta al servicio, la misma que había utilizado mientras componía el elogio. Bill Murray y otros miembros originales del elenco de Saturday Night Live estaban presentes: amigos que habían compartido pasillos estrechos en el 30 de Rockefeller Plaza, soportado sketches fallidos y pasado noches en vela reescribiendo chistes mientras Belushi fumaba en cadena cerca. No hubo espectáculo de Hollywood: ni alfombras rojas, ni cámaras parpadeantes. El impacto de la escena provenía de la autenticidad de la amistad: esta fue una despedida de aquellos que habían crecido junto a él creativamente, ascendiendo juntos de improvisadores desconocidos a nombres reconocidos.