El final de la capacidad es como una ficha invisible. Cuando eres lo suficientemente fuerte como para resolver problemas, movilizar recursos y estar en una posición clave, ya sea en la empresa, en relaciones o en cualquier situación, para todas las personas racionales, la elección más natural es mantenerte, darte más fichas y seguir apostando por ti. Porque una vez que te vayas, el costo de toda la partida puede ser más caro de lo que ellos imaginan.