La desarrolladora de fármacos de larga data Suma Krishnan estaba en sus cuarenta y tantos años cuando tuvo la idea de una terapia génica tópica para tratar un trastorno cutáneo raro y terrible en el que la piel se vuelve tan frágil como las alas de una mariposa. En 2016, a los 51 años, después de unos meses modelando la idea y comenzando el proceso de patentarlo, ella y su esposo Krish Krishnan, con quien había trabajado en biotecnología durante más de una década, cofundaron Krystal Biotech. Ve dónde terminó en la lista de los #Forbes250 de los mayores innovadores de América: (Foto: Jamel Toppin)