En las dramáticas circunstancias de la guerra, la información debe protegerse contra el riesgo de convertirse en propaganda. Es deber de cada periodista verificar las noticias, para no convertirse en un altavoz del poder. Deben mostrar el sufrimiento que la guerra siempre trae a las poblaciones, lo que implica mostrar la cara de la guerra y narrarla a través de los ojos de las víctimas.