La IA está trasladando los cuellos de botella del progreso de la tecnología a la burocracia. En la próxima década, más del 80% del progreso se verá obstaculizado por regulaciones, no porque no podamos hacerlo. Esto va a ejercer una ENORME presión sobre los gobiernos del mundo. Las naciones que adopten procesos regulatorios que se muevan a la velocidad de la IA ganarán de manera contundente.