AI lo que primero cambia no es el nombre del puesto, sino a quién contrata primero la empresa y a quién despide. Los cambios que realmente tienen un impacto no son la implementación de alguna herramienta, sino que la experiencia antigua comienza a devaluarse más rápido que la capacidad de adaptarse a la IA. El verdadero desafío radica en quién puede adaptarse más rápidamente a esta nueva normalidad y así aprovechar la ventaja en la transformación.