Alrededor de 300 comandantes y funcionarios de campo de los Basij fueron asesinados en una ola de ataques nocturnos a centros de mando y operativos clave de las fuerzas Basij de Irán, ha aprendido Iran International. Los ataques parecieron afectar la logística y la estructura de mando de una fuerza que ha sido utilizada durante mucho tiempo para suprimir la disidencia y confrontar las protestas antigubernamentales. En uno de los ataques más críticos, se golpeó un centro de reparación y mantenimiento de una unidad de apoyo de los Basij. El sitio albergaba cientos de vehículos y motocicletas utilizados en operaciones callejeras y patrullas de vecindario. Los informes iniciales indicaron que la flota fue destruida. Se atacaron instalaciones vinculadas al Cuerpo Mohammad Rasoulollah, la unidad de la IRGC responsable del área metropolitana de Teherán. La unidad de seguridad Imam Hadi, un centro de comando estratégico en Teherán, también sufrió graves daños. Los batallones de seguridad Imam Ali, que han desempeñado un papel central en la represión de las protestas, también sufrieron grandes pérdidas de personal y equipo.