Justo ahora, liquidé todas mis posiciones de langosta, ya no jugaré más. A partir de ahora, no seré más un "manos de diamante", no seré más un "repollo" que sueña, solo seré un agricultor que cobra diariamente, no culpo a nadie, me culpo a mí mismo, descansaré unos días, volveré a empezar.