Casi un TERCIO del espacio de oficinas de Seattle está completamente vacío. Pero la solución del nuevo alcalde de Seattle es gravar a los propietarios de edificios aún MÁS por el espacio vacío. No para sacar drogas o campamentos de personas sin hogar de las calles, sino para gravar a las personas que no pueden llenar sus edificios porque NADIE quiere trabajar en ese agujero comunista.