El problema de la TSA podría resolverse inmediatamente abolindo esta agencia inútil. Año tras año, la TSA falla en las pruebas de seguridad, dejando pasar el 90% de las armas. El único objetivo es molestar a los viajeros, hacerles perder horas de su tiempo y hacer que los ricos se sientan aún más superiores al volar en privado.