Un ayuno de 86 horas puede ayudar absolutamente con la reinicialización y la recuperación. Esa parte es real. Pero no es una solución mágica, y no es algo que se pueda sumar a un mal sueño, mala nutrición y alto estrés. Siempre he dicho que ayunos más cortos y estratégicos realizados un par de veces al año pueden ser poderosos. La salud se construye sobre la consistencia.