China es el único lugar que ha desarrollado el acto de beber té en un sistema completo de vida cotidiana y espiritual. Lo más impresionante del té chino es que no es una cultura aislada, sino un conjunto completo de civilización que permite a las personas encontrar paz mental, pasar el tiempo y organizar sus vidas. Los chinos han elevado el acto de beber té puro a un ritual, con mesas de té, utensilios, espacios y procesos; no es solo un hábito cultural, sino que los chinos entendieron desde muy temprano que vivir no solo implica comer, vestirse y ganar dinero, sino también encontrar una forma de calmar el corazón. Y el té es la forma más china y también la más suave de hacerlo.