Cada vez tengo más la sensación de que la estructura del mundo futuro podría ser muy simple: El 95% de las personas vivirán con un ingreso básico proporcionado por el gobierno, disfrutando de los servicios maduros que ofrece la IA. El 5% restante se dedicará a hacer cosas que la IA aún no puede hacer. Podrán obtener un gran retorno de valor. La clave es que el trabajo de este 5% no es fijo, sino que siempre está en constante cambio. Por ejemplo, actualmente la IA no puede generar videos de demostración de experimentos físicos de alta calidad, así que hay personas que se dedican a hacer eso. Cuando la cantidad de datos sea suficiente y la IA lo aprenda, estas personas tendrán que cambiar inmediatamente a otro campo que la IA aún no pueda manejar. En pocas palabras, la esencia del trabajo de este 5% es solo una: estar siempre en la frontera de las capacidades de la IA, abriendo nuevos caminos para la IA.