La UE acaba de lanzar un plan de 1.100 millones de euros para impulsar la inteligencia artificial en industrias clave como la salud, la fabricación, la industria farmacéutica y la energía. El objetivo es simple pero ambicioso: construir la independencia europea de la IA y reducir la dependencia de la tecnología estadounidense y china. Europa finalmente quiere dejar de comprar el futuro y comenzar a construirlo.