cualquiera que tenga interés en que las familias tengan más hijos debería defender políticas de teletrabajo.  no tener que ir al trabajo, poder encender una olla de cocción lenta, mover la ropa entre reuniones, no tener que coger días libres porque un niño se pusiera enfermo... Cambiando la vida. Esto debe suponer un cambio cultural en el sistema, no que las empresas decidan si quieren ser "familiares".