A partir del 25 de febrero, los ciudadanos británicos con doble nacionalidad ya no podrán entrar en el Reino Unido usando únicamente un pasaporte extranjero. Para embarcar en un avión, necesitarán un pasaporte británico válido o un 'Certificado de Derecho', que cuesta £589. El Ministerio del Interior dice que las aerolíneas pueden aceptar pasaportes británicos caducados a su propia discreción, pero no hay garantía legal de que no te rechacen en la puerta del aeropuerto.