"La vida te humilló. A medida que envejeces, dejas de perseguir las cosas grandes y comienzas a valorar las cosas pequeñas. Tiempo a solas, sueño suficiente, una buena dieta, amistades, largas caminatas y tiempo de calidad con los seres queridos. La verdadera riqueza es la paz mental, y la simplicidad se convierte en el objetivo final".