Los colegios privados de élite cobran 30.000 dólares + al año y reparten sobresalientes como si fueran caramelos. Entonces el SAT pone al descubierto la diferencia. Los padres no cuestionan el colegio ni la nota. Interrogan a su hijo. Contratan tutores. Sacrifican el tiempo libre de sus hijos para aprender el material que se suponía que debía enseñar. Deja de culpar a tu hijo. Deja de culpar al examen. El colegio te quitó el dinero, le dio a tu hijo un sobresaliente falso y lo dejó sin preparación. Tu hijo no ha suspendido. Su colegio sí.