El director financiero de nuestra empresa, que no entiende ni una sola línea de código, conectó la langosta con un grupo técnico. Como resultado, se abrieron las reservas de billetes de avión, trenes, hoteles, cambios de reservas y cancelaciones. Dijo: No necesito saber de tecnología. Solo necesito saber lo que quiero. La brecha tecnológica se ha superado con las langostas.