1/ IA está yendo más allá del software y entrando en el mundo físico a través de sensores, cámaras y sistemas autónomos. A medida que las máquinas empiezan a observar y actuar a gran escala, la confianza no puede depender solo de registros, paneles de control o capturas de pantalla.
2/ A medida que los sistemas de IA se convierten en parte de la toma de decisiones del mundo real, la capacidad de verificar qué cálculo se ejecutó realmente importará tanto como el rendimiento o la precisión. La confianza en la IA no se va a reclamar. Se demostrará.
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