La operación riesgo-recompensa más absurda de la historia financiera se está desarrollando justo delante de nosotros. Saylor ha apostado prácticamente toda su vida y reputación a Bitcoin. Un activo que la mayoría del mundo sigue pensando que es una estafa. Para 2046, o bien construye la empresa más valiosa del mundo... O acaba en bancarrota sin nada y toda credibilidad perdida. Casi no hay término medio.