La nación más fuerte nunca gana. No en la antigua China. No en Grecia. No en Mesoamérica. No en Oriente Medio. Todos los imperios de la historia fueron conquistados por las personas más marginadas, aisladas y pobres en recursos de la región. Porque los recursos crean comodidad. La comodidad crea arrogancia. La arrogancia crea ceguera. Y la ceguera te conquista gente a la que nunca te tomaste en serio.