La UE debería levantar inmediatamente su prohibición sobre las importaciones de petróleo y gas rusos. Con la escalada de la guerra en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz, una parte importante del suministro energético global está ahora en riesgo. Europa está especialmente expuesta porque la UE ya había prohibido las importaciones de energía rusa. Ahora el conflicto en Oriente Medio también está reduciendo el suministro global. Cuando la oferta disminuye, los precios suben. Por tanto, Europa se enfrenta al riesgo de subidas drásticas de precios. Si Bruselas mantiene las sanciones, causará un daño grave a los europeos y a la economía europea. El enfoque debería estar en proteger los intereses de los europeos, no en la ideología.