Desde 2015 he gastado $150K+ en sanación y desarrollo. Terapia, coaching, retiros y formaciones. El año pasado me sentí sobreevaluado, así que hice una pausa. En cambio, contraté a un entrenador personal para que me diera una paliza dos veces por semana. Resulta que está desenterrando energía que otras modalidades no podrían tocar.