Demasiados de vosotros cojeáis por la vida esperando a que alguien más os obligue a hacer algo porque tenéis demasiado miedo para decidir hacerlo vosotros mismos. Pero, ¿sabes qué? Elegir no tomar una decisión también es una elección. Puedes fingir que las opciones no existen, pero te ves obligado a vivir con las consecuencias de no elegir. Así que, adelante y haz lo que quieras. Mientras no estés haciendo daño a otra persona, toma la decisión y hazlo.