El Diablo cree que ya ha ganado... En 1831, el artista alemán Friedrich August Moritz Retzsch creó una pintura llamada "Jaque mate". Representa una partida de ajedrez entre un joven y el Diablo, con el alma del hombre en juego. El Diablo se sienta con confianza. El joven mira la pizarra, convencido de que todo está perdido. La escena parece definitiva. Pero la historia que rodea esta pintura dio un giro notable años después... Según una anécdota muy conocida registrada por primera vez a finales del siglo XIX, el legendario maestro estadounidense de ajedrez Paul Morphy estudió una copia de la pintura. Examinó el tablero y llegó a una conclusión sorprendente: el juego no había terminado. El joven no estaba en jaque mate. Oculto en esa posición seguía habiendo un movimiento — uno que podría escapar de la trampa y darle la vuelta al juego en contra del Diablo. Morphy, una de las mentes ajedrecísticas más grandes que jamás hayan existido, demostró que la partida aparentemente perdida aún podía ganarse. Lo que antes parecía el momento de la derrota inevitable se convirtió en un recordatorio de que la desesperación puede ser una ilusión... El tablero de ajedrez en la pintura de Retzsch llegó a simbolizar la vida misma. A veces la situación parece desesperada. Cada movimiento parece bloqueado. El enemigo parece haber ganado ya. Pero la lección es sencilla: Mira otra vez. Puede que aún quede un cambio. Y el movimiento que lo salva todo suele ser el que nadie más podría ver. Aunque el tablero parezca perdido, el juego puede no haber terminado...