Un problema político que veo es el siguiente. La gente adopta una ideología y un vehículo basado en partidos para ella, que inevitablemente les traiciona. Furiosos y actuando como amantes rechazados, van al otro lado con la intención de vengarse. A pesar de nuevas decepciones, se aferran al nuevo partido por despecho por la traición a sus viejos afectos, incluso después de que la corrupción se vuelva evidente e innegable. Se convierte en un juego de todos contra todos buscando una respuesta institucionalizada a una queja totalmente legítima. Es muy tarde en la vida cuando la gente está dispuesta a aceptar la terrible verdad de que todo es un fraude. La gente se resiste a esta conclusión porque parece nihilismo, cuando quizá siempre fue el juicio realista.