Paul Ehrlich afirma en 2022 que la política del hijo único de China "no fue lo suficientemente lejos." "Ayudó a China a reducir su sobrepoblación o crecimiento poblacional, pero aún no lo suficiente. Los chinos ahora planean destruir el mundo pavimentando y colocando automóviles sobre él mediante su programa que conecta Europa y China. Pero al menos los chinos miraron los problemas e intentaron hacer algo al respecto, a diferencia de Estados Unidos, donde los republicanos miraron el problema e intentaron empeorarlo, y lo están logrando."