Según la tradición, uno de los altos druidas retó a Patrick a un duelo sobrenatural para determinar cuál dios era mayor. El druida invocó demonios e incluso levitó ante la multitud, pero Patricio, lleno del poder de Cristo, les ordenó caer. El mago se estrelló contra el suelo y murió. Al presenciar esto, el rey quedó conmocionado. Convencido del poder de Dios, permitió que Patrick continuara predicando. Durante los siguientes 30 años, Patricio bautizó a miles, convirtió a caudillos y utilizó el trébol para explicar el misterio de la Trinidad. Gracias a él, Irlanda se encaminó a convertirse en una de las tierras más cristianas de Europa.