Cada hombre escala dos montañas en su vida. La primera es la que todos te dijeron que subieras. Seguiste el camino, alcanzaste cada hito, y el vacío te siguió hasta allí. Esa montaña termina con la realización de que estuviste escalando la montaña de otra persona todo el tiempo. La segunda no tiene público, ni camino claro, nadie aplaude. Pero cada paso se siente como tuyo. La parte más difícil no es escalar la segunda montaña. Es caminar por la primera.