Antes de tener chips de silicio, ¿teníamos aguja e hilo? En los años 60, la NASA no 'subía' código; Lo cosieron. Para llevar el Apolo 11 a la luna, tejedores expertos (a menudo llamados 'Pequeñas Viejas') literalmente cosieron a mano software en objetos físicos. Al pasar cable de cobre a través de diminutos anillos magnéticos, crearon la Memoria de Cuerda Central. La lógica era maravillosamente simple: un cable a través de un anillo era un '1'; El alambre alrededor era un '0'. Como el código estaba tejido físicamente, era prácticamente indestructible. No podía ser borrado, no podía estrellarse, y sobrevivió a la intensa radiación del espacio profundo con solo 72 kilobytes de datos: millones de veces menos que una sola foto en tu móvil hoy. Demuestra que a veces la tecnología más avanzada es realmente artesanal.