China parece haber encontrado un método eficaz para sancionar a Panamá. El enfoque consiste en imponer inspecciones largas, repetidas y rigurosas a todos los buques registrados en Panamá cuando hacen escala en puertos chinos. Teniendo en cuenta que nueve de los diez puertos más concurridos del mundo están en China, el alcance de esta medida es considerable. La lógica es sencilla: el coste y las molestias de estas inspecciones probablemente llevarán a los barcos a darse de baja de Panamá y cambiar a bandera en otro lugar. Para Panamá, que depende en gran medida de las tasas del registro naval, este éxodo se traduciría en una pérdida masiva y directa de ingresos fiscales.