La mayor parte de la seguridad cripto depende de una suposición: Las claves privadas no pueden derivarse de claves públicas. Eso es lo que hace que la propiedad sea exigible. El algoritmo de Shor apunta directamente a esa suposición. Una vez que se vuelve práctico, todo el modelo de "solo el titular de la llave puede firmar" deja de ser fiable.