Investigadores financiados por los NIH han mapeado cómo varían los principales patrones de organización cerebral desde el primer hasta el centenario de años de vida. Los investigadores descubrieron trayectorias de desarrollo complejas y descubrieron que se alineaban con diversas medidas biológicas y conductuales, lo que sugiere que su nuevo atlas cerebral podría acabar teniendo relevancia clínica.