1/ En 1842, las fábricas textiles de Lowell donaron a cada tejedor un tercer telar. La producción debería haber subido un 50%. En cambio, tuvieron que recortar la velocidad del telar un 15% porque nadie podía controlar la tela (@JamesBessen). 180 años después, la economía de la IA tiene exactamente el mismo problema.
Generar salida es casi gratis. Comprobar si es correcto es caro, lento y cada vez es más difícil con cada lanzamiento de modelo. La brecha entre esas dos curvas es donde va a morir el valor económico.
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