Ayer conocí a un hermano mayor al que no veía desde hacía mucho tiempo. Su esposa se fue hace unos años y él vive solo en Singapur con dos hijos. Para ser sincera, no sabía cómo contactar con él antes. Pero el día de la reunión fue completamente inesperado. No hay pesadez, pero sí una fuerte sensación de fuerza. La sensación de poder de que no tienes miedo a nada después de experimentar lo peor. Dijo que en el pasado estaba envuelto en etiquetas, empujado por la ansiedad y vivía en las expectativas de los demás. Mirando atrás ahora, lo más doloroso de aquellos años no fue el trabajo en sí, sino el miedo a perder. Pero, ¿qué es exactamente lo que tememos perder? Al final, no son más que dos cosas: cosas materiales y las etiquetas que otros te ponen. Y estas dos cosas no eres tú. Cuando el miedo a la pérdida se rompe de golpe, se vuelve intrépido. Hice lo que realmente me interesaba y floreció. La esencia del miedo es la obsesión. Obsesionado con lo que ya tienes, con miedo de seguir siendo tú mismo sin ellos. Esta es la verdadera jaula de la vida. No es el mundo exterior lo que te atrapa, es lo que abrazas con fuerza lo que te atrapa. Dovey me dijo una vez algo que siempre recuerdo: ser excelente es una cualidad de salida con el tiempo, no un sello de aprobación. No te dejes coaccionar por las etiquetas, espero que todos podamos dejar a un lado los pensamientos que distraen y crecer hacia arriba.