En los viejos tiempos existía algo llamado Nintendo Power Line, que era un número 1-900 que marcabas desde el móvil y que te cobraba 1,50 dólares por minuto por recibir consejos de videojuegos de un autista autista certificado y autorizado que te ayudara con lo que necesitaras. La IA no puede ni empezar a competir.