Las guerras pueden mover los mercados a corto plazo, como ocurre hoy en día. Pero a largo plazo, los rendimientos de las acciones están impulsados por el crecimiento económico y los beneficios corporativos. Desde 1941, el mundo ha experimentado conflictos casi constantes. Y aun así, 1 dólar en el S&P 500 siguió creciendo hasta superar los 12.000 dólares.