Perder a tu madre... tu guía, tu fuerza en cada tormenta... es un dolor que las palabras nunca podrán sostener del todo. Deja un vacío en tu corazón que parece imposible de llenar. Pero incluso en el peso de esa pérdida, me aferro a algo más profundo... La paz de saber que ya no sufre. No más sufrimiento, no más tristeza... Solo amor, luz y alegría eterna. Sé que está completa de nuevo, viva de una manera que aún no podemos entender, y regocijándose en el cielo. No solo vivió... enseñaba. A través de su trayectoria, nos mostró cómo es realmente la resiliencia. Cómo se siente la fuerza cuando todo pesa. Lo que significa tener una fe inquebrantable, incluso en los momentos más difíciles. Ella luchó la buena batalla... y nunca perdió su amor por Dios. Eso es algo que vivirá en nosotros, aquí niños. Gracias a todos los que se han puesto en contacto... Los mensajes, los llamados, las flores, las oraciones. Me has recordado que no estoy solo en esto. Que muchos de vosotros entendéis este tipo de pérdida... que también lo llevan. Y en eso hay consuelo. Dios realmente pone a las personas adecuadas en tu vida, justo cuando las necesitas... Sostenerte, sentarse contigo en el dolor y recordarte que incluso en el duelo, nunca estás solo. 🙏🏽🕊️