Hace 257 años, Joseph Fourier nació en este día. En 1822, Fourier demostró que cualquier onda puede descomponerse en una suma infinita de ondas senoidais, utilizando una técnica ahora llamada transformada de Fourier. La transformada de Fourier es como un generador de recetas. Introduces una onda complicada y recuperas sus ingredientes, la amplitud y frecuencia de cada onda senoidal componente. El análisis de Fourier es una parte esencial de la tecnología moderna. Sus aplicaciones van desde la compresión JPEG y el reconocimiento de imágenes hasta la física cuántica y las resonancias magnéticas. La teoría de Fourier tiene dos componentes: bloques básicos y etiquetas. Imagina un castillo de juguetes para niños. Este castillo puede desmontarse en bloques de construcción individuales. Y estos bloques de construcción pueden luego clasificarse por color en contenedores y etiquetarse. De manera similar, la transformada de Fourier desmonta una onda compleja en ondas sinusoidales individuales. Estos son como los bloques de construcción. Cada onda senoidal puede etiquetarse con su frecuencia, o con la rapidez con la que oscila por segundo. Las etiquetas de los contenedores son más que una forma de organizar las cosas. Pueden utilizarse para reconstruir la onda compleja original y como una forma eficiente de comunicar información. Por ejemplo, cuando envías un mensaje de voz, tu teléfono no transmite una onda sonora compleja completa. En su lugar, lo descompone y envía solo las etiquetas o frecuencias de las ondas sinusoidales componentes. El teléfono del receptor entonces invierte este proceso, convirtiendo las etiquetas de nuevo en el contenido de los contenedores para reconstruir la onda sonora original del mensaje.